Sublime Gracia

La mayoría de nosotros hemos escuchado el termino gracia. Tal vez has escuchado la canción “Sublime Gracia” de John Newton que fue publicada en 1779. O tal vez te has encontrado “gracia” delante de alguien más. La palabra griega se traduce como “favor.” Pero, la mayoría de las veces, nuestro entendimiento de favor es usualmente un trato preferencial ganado connotando aceptación o aprobación. Este entendimiento de favor, cuando lo aplicamos a Dios, construye un cuadro donde podemos ganar o perder su aceptación o aprobación.

Efesios 4:7 dice que “se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones.” El proceso Bíblico de crecer en favor y gracia no está trazado por el deposito preferencial de Dios en nuestras vidas, sino como hemos cuidado esos depósitos divinos de gracia. Crecer en gracia es un resultado de la mayordomía.

“Aunque Dios ama a todos por igual, no cualquiera tiene la misma medida de gracia. Aun así, todos hemos sido posicionados para incrementar nuestro favor si somos mayordomos de lo que tenemos. En otras palabras, cuando buscamos Su rostro con el favor que tenemos, incrementamos el favor mismo.” Pastor Bill Johnson

En Efesios 2:8, advierte a la iglesia de Éfeso a recordar que la salvación es un regalo de la gracia de Dios.

“Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios”

Somos salvos por Su regalo de gracia apropiado por la fe. No solo por la fe. Nuestra salvación es segura, por Su gracia apropiada por nuestra fe. No puedo hacer lo suficiente como para ganarme Su gracia, ni tampoco puedo dejar de hacer lo suficiente para estar fuera de su gracia; es un regalo del Padre a mí. La gracia de Dios nos da acceso a Él como Jesús y nos empodera a ser más como Jesús.

Acceso y poder; un regalo de Dios. ¿Has recibido este regalo de sublime gracia? ¿Cómo estás siendo mayordomo de este regalo de gracia?

Oración: Padre, gracias que por medio de la fe en Jesús puedo recibir tu regalo de gracia – la salvación. Gracias por salvarme, perdonar mis pecados y hacerme nuevo. Confieso con mi boca que Jesús es Señor y creo en mi corazón que tú te levantaste de la muerte. Gracias Espíritu Santo por acercarme al Padre. En el nombre de Jesús, amén.

Taylor Dufrene

Taylor Dufrene

Pastor Asociado