Fuerzas Renovadas

Cuando escucho la frase “fuerzas renovadas” el primer pensamiento que viene a mi mente es qué en muchos casos, cuando estamos necesitando de fuerzas renovadas, parece imposible obtenerlas porque el mundo no para. En otras palabras, cuando el estrés o las tribulaciones vienen, o aun cuando emocionantes y nuevas oportunidades nos llegan, no podemos dejar todo lo demás, escondernos bajo una piedra e ignorar el mundo mientras nuestra fuerza está siendo renovada. No podemos presionar un botón de pausa en la vida y solo sentarnos a esperar hasta sentirnos listos.

Para funcionar en la vida, necesitamos caminar día a día con un firme entendimiento de donde viene nuestra fuerza y ayuda.

Hace algunos años completé mi maestría. El programa en el que estaba consistía de 2 años de clases con un pequeño descanso entre semestres e incluía un semestre de verano cada año. Parecía que las lecturas asignadas y los proyectos nunca terminarían. Estaba trabajando en ese programa y al mismo tiempo tratando de ser un buen esposo, padre de tres, y un buen empleado y pastor en Northplace.

En varias ocasiones durante esos 2 años, sentí que no estaba desempeñando un buen papel en ninguno de esos roles. Estaba retrasado en mi trabajo escolar o no podía con todos mis deberes en el trabajo o no estaba dedicando noches para mis hijos y esposa. Recuerdo pensar que hubiese estado de lo mejor el poder parar una o un par de esas responsabilidades, solo por un corto tiempo, para ponerme al día, pero por la manera en que la vida es, no había forma de que eso fuese posible.

¿Qué fue lo que hice? Oré. Confíe en Dios. Perseveré. Miré hacia la meta de completar ese título. Prioricé. Oré un poco más. Hubiese querido que fuese en ese orden, pero como muchos de nosotros, la oración y el confiar usualmente llegan cuando estaba al final de mis posibilidades o la noche antes de una fecha límite. Sabía que Dios me había llamado a ser un buen esposo y padre y a hacer lo mejor en mi trabajo y a desarrollar mi educación, pero hubo momentos que me olvidé de que Él estaba ahí. Olvidé que Él era mi fuente de recursos, que solo Él podía darme fuerzas cuando necesitaba que el mundo parase por un momento.

Mientras nos adentramos al 2018, toma un momento ahora mismo y pregúntale a Dios que te recuerde que Él es la fuente de tu fuerza. Echa un vistazo a todas las cosas que están pasando en tu vida y pídele que te ayude en cada área. No pases un día más sin descansar en Él y en Su fuerza.

Isaías 40:29

Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles.

Shane Gore

Shane Gore

Pastor Ejecutivo - Finanzas y Administración