La Fuerza es para el Servicio, no para el Estatus

Al arribar a esta segunda parte de nuestro ayuno, hagamos una recapitulación de los últimos 8 días, creo que nos ayudará a tener un sentido de lo que Dios ha estado hablando a nosotros..

En el primer día, el Pastor Derrill nos recordó que cuando el día de angustia nos encuentre, la presencia de Dios ya está ahí para traernos fuerzas.

En el segundo día, la Pastora Donna nos dijo que en Dios tenemos un lugar fuerte donde resguardarnos, un lugar al que podemos correr, un refugio de las tormentas de la vida.

En el tercer día, el Pastor Greg, por medio de una historia personal inolvidable nos apuntó al hecho de que Dios es nuestra fortaleza y podemos correr a Él cuando estamos en necesidad.

En el cuarto día, el Pastor Jordan nos recordó que Jesús está justo al lado de nosotros cuando más necesitamos su fuerza.

En el quinto día, el Pastor Bryan escribió que aún cuando estamos física, espiritual y emocionalmente drenado, si ponemos nuestra confianza en el Señor, encontraremos fuerza sobrenatural.

En el sexto día, el Pastor Taylor nos recordó que por la grandeza de la fidelidad de Dios – aún en los días más difíciles –  podemos vivir poniendo nuestra confianza sobre Él, sabiendo que su misericordia s nueva cada día y la fuerza para seguir adelante solo viene de parte de Él.

En el séptimo día, el Pastor John no señaló que aunque a veces estamos cansados y angustiados en nuestra condición, Dios puede darnos la fuente abundante de fuerza.

Y ayer, el Pastor Shane nos recordó que para funcionar en la vida, necesitamos caminar día a día con un entendimiento firme de donde proviene nuestra fuerza y ayuda.

El título de hoy no es coincidencia, y proviene del mensaje que encontramos en Romanos 15:1-2 (TLA)

Nosotros, los que sí sabemos lo que Dios quiere, no debemos pensar sólo en lo que es bueno para nosotros mismos. Más bien, debemos ayudar a los que todavía no tienen esa seguridad. Todos debemos apoyar a los demás, y buscar su bien. Así los ayudaremos a confiar más en Dios

¿Qué es lo que debemos hacer cuando recibimos fuerzas del Señor?

Cuando el Señor nos toca y renueva nuestra fuerza, nunca es para solo sentarnos y estar contentos de nuestra condición. No recibimos fuerza para solo sentirnos bien acerca de nosotros y nuestra relación con Dios comparada con otros. La respuesta en este pasaje es simple, como el texto lo dice: no debemos pensar sólo en lo que es bueno para nosotros mismos. Más bien, debemos ayudar a los que todavía no tienen esa seguridad. Los que son fuertes tienen que servir a los que no lo son.

Lo que me gusta más de este mandamiento es su naturaleza paradójica. El reino de Dios es uno lleno de paradojas; para ser ricos tenemos que darlo todo, los últimos serán primeros, y el más grande entre ustedes deber hacerse el más pequeño.

En el reino natural, los que poseen fuerza son los que más buscan un estatus. Sin embargo, en el reino de Dios, en donde nuestra fuerza viene del Señor, somos recordados una vez más que debemos usar nuestra fuerza al servicio de los demás. Nuestra fuerza debe ser usada para el bien de otros, para no enfocarnos en nuestras necesidades, sino en las de nuestro prójimo.

El nuevo año nos permite un renuevo espiritual, emocional y físico. Que también sea un año en que renovemos nuestro compromiso con los demás; para hacer el bien aún cuando el mal sea justificable. Que busquemos servir y amar a nuestro prójimo como Jesús lo hizo.

Danny De los Reyes

Danny De los Reyes

Pastor de Comunicaciones