Espera Lo Inesperado

Al empezar el 2017, sentí que la palabra que Dios me había dado para el años era “alegría.” Pensé, “¡Que buen año será! ¡Alegría! ¡Esta genial!” Pero al curso del año, diez personas que estaban conectadas a nosotros fallecieron en los primeros diez meses del año. Pensé, “A este punto, nadie va a querer asociarse con nosotros.” Después dos huracanes devastaron áreas donde viven familia y amigos. Dos terremotos azotaron en México, afectado la familia y seres queridos de michas personas en nuestra iglesia y comunidad. Lluvias torrenciales inundaron India, devastando áreas al norte de India en donde hemos ministrado en los últimos cinco años.

Nuestros dos hijos se fueron a la universidad. Transicionamos a una etapa de estar solos los dos en casa (que no duró mucho, mi suegra se mudó con nosotros). Tuvimos difíciles cambios de roles ministeriales. Para nosotros fue un año difícil; un año de cambio, un año de pérdida, un año de tragedia. Fue una temporada difícil para creer, confiar y orar. Fue un año cuando las cosas no salieron como planeadas. Sentí que nuestra fe estaba siendo probada y nuestras creencias estaban siendo movidas en su fundamento.

Muchas veces, es difícil creer en las promesas de Dios cuando las cosas no salen del modo en que esperábamos. Es difícil soñar cuando has perdido tu trabajo o cuando le dan el ascenso a alguien más. Es difícil tener esperanza cuando te encuentras en medio de un divorcio. Es difícil tener expectativa cuando has estado soltero por un tiempo y no hay buenos candidatos a la vista. Es muy difícil creer cuando tus hijos no están tomando las decisiones correctas. Cuando tu jubilación no parece ser lo que tu esperabas. Cuando no sabes cómo salir de deudas o cómo pagar la renta del siguiente mes. Qué difícil es declarar libertad cuando esa adicción de la que nadie sabe te está matando por dentro. Qué difícil es orar y creer por sanidad cuando tu cuerpo está siendo afligido con una enfermedad crónica de largo tiempo. Qué difícil es declarar que el Señor es nuestro estandarte cuando nuestros sueños parecen muertos.

Pero Dios sabía que tendríamos momentos como esos en los que sería difícil creer o tener esperanza. Momentos en los que entenderíamos nuestra dependencia en Dios y nuestra necesitad de su gracia ascendente.

En Romanos 4:17-25, Pablo nos da un ejemplo de que hacer para entrar en esa corriente ascendente de gracia. Nos cuenta una parte de la historia de Abraham. “ A eso se refieren las Escrituras cuando citan lo que Dios le dijo: «Te hice padre de muchas naciones». Eso sucedió porque Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y crea cosas nuevas de la nada.

Pablo está diciendo, esa corriente ascendente viene, cuando aún a pesar de las posibilidades, escoges creer en el Dios que da vida a los muertos y crea cosas nuevas de la nada.

Pablo nos da otra pista para entrar a la corriente ascendente. Él dice, “Aun cuando no había motivos para tener esperanza, Abraham siguió teniendo esperanza…” Esto no significa que debemos negar nuestra realidad física; significa que has sido persuadido que el poder de Dios interviene en tu situación. Tú te debes posicionar en ese lugar de creer que no niega la realidad, aun así, tercamente confía en Dios.

Para todos nosotros, hay momentos cuando las cosas no salen de la forma que esperábamos. Así que haz tu decisión ahora; prepara tu respuesta. Di, “Cuando las cosas no salen como yo espero, aun así, confiaré en el Dios que da vida a los muertos y crea cosas nuevas de la nada. ¡Así es como actuaré!

Tal vez enfrentas adversitas hoy en día y hay tantas grandes imposibilidades en frente de di, pero Dios dice, ten esperanza, confía y cree aún en contra de las posibilidades.

John Cruz

John Cruz

Pastor Ejecutivo