Ánimo

Juan 11:4-5 “Cuando Jesús oyó la noticia, dijo: «La enfermedad de Lázaro no acabará en muerte. Al contrario, sucedió para la gloria de Dios, a fin de que el Hijo de Dios reciba gloria como resultado». Aunque Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro…”

De toda la Biblia, creo que batallo más con este verso. Lázaro, el mejor amigo de Jesús, estaba muriendo. La palabra corre y en lugar de que Jesús vaya a sanarlo, se queda esperando. ¿Alguna vez sientes que Jesús ha hecho esto contigo? Ahora estás en el otro lado y sientes como que tu saltaste, pero Dios no te acompañó. Te preguntas ¿escuche su voz? Pero mi yo digo que tal vez si lo escuchaste. Tal vez estás exactamente en donde debes de estar. Tal vez estás pasando por un momento difícil no porque Jesús te quiere castigar, pero tal vez porque sabe que estás dispuesto a pasar por ese dolor que ayudará a muchas personas.

Nunca olvidaré cuando fui a navegar en balsa por los rápidos de Colorado hace dos años. Íbamos bajando el río y nos encontramos con un rápido clase 4 y nuestro instructor voltea hacia nosotros y dice “¡Muchachos! ¿Quieren calmado o salvaje? Y todos en el bote gritamos “¡SALVAJE!” Nunca antes había descendido por rápidos. No sabía que esperar, pero mis gritos diciendo “calmado” no se podían escuchar entre los demás. Nos fuimos salvajemente. Nunca olvidaré, salí volando del bote y me succionó un torbellino. Estaba literalmente atrapado. Todo se volvió rojo y pensé, “Esto es lo que se siente antes de ver a Jesús cara a cara.” ¡No podía respirar! Finalmente, no sé qué pasó pero algo me sacó. Golpeé el fondo del bote y no me podía salir. En ese momento pensé, ¡que tonto dijo “SALVAJE!”

Todos querían salvaje, yo quería lento. Pero sabes, mientras más pienso en eso, creo que Dios nos pide hoy, ¿quieres lento? O ¿Quieres salvaje? El tamaño de la visión que Dios nos da es directamente proporcional al dolor que tú y yo estamos dispuestos a soportar. Muchos decimos, “Dios, quiero seguirte, pero quiero llevar mi cama; no quiero llevar mi cruz.” Y hay una gran diferencia. Muchos de nosotros queremos orar, pero pocos queremos perspirar y hacer algo grande para el reino. Si quieres seguir a Jesús, se va a poner salvaje e impredecible.

vs. 17-24 “17 Cuando Jesús llegó a Betania, le dijeron que Lázaro ya llevaba cuatro días en la tumba.18 Betania quedaba solo a unos pocos kilómetros[a]de Jerusalén, 19 y mucha gente[b] se había acercado para consolar a Marta y a María por la pérdida de su hermano. 20 Cuando Marta se enteró de que Jesús estaba por llegar, salió a su encuentro, pero María se quedó en la casa. 21 Marta le dijo a Jesús:

—Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto; 22 pero aun ahora, yo sé que Dios te dará todo lo que pidas.

23 Jesús le dijo:

—Tu hermano resucitará.

24 —Es cierto —respondió Marta—, resucitará cuando resuciten todos, en el día final.

(Traducción – “¡JESÚS! ¡SI TU HUBIESES ESTADO AQUÍ, ESTO NO HUBIESE PASADO!” ¿Te has sentido así alguna vez?)

Jesús dijo, “Tu hermano se levantará.” Marta contestó, “Yo sé que se levantará en la resurrección al final del tiempo.” “No tienes que esperar hasta el final. Yo soy, ahora mismo, la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque estuviese muerto, vivirá. Y todo el que vive creyendo en mí, finalmente no morirá.

¿Crees esto?

Él dijo que…

No te desampararía.

Le daría fuerzas al débil

El que empezó la buena obra en ti la terminará

Jordan Cranfield

Jordan Cranfield

Pastor - Northplace Kids